lunes, 23 de marzo de 2015

La estrategia del saludo amigable al saltarse un paso de cebra

He jugado ambos papeles más de una vez. Ocurre cuando no hay sensación de peligro -por parte del conductor principalmente-, entonces saluda con la mano y una sonrisa en la boca. Amigable hasta el punto que el peatón piensa que es algún vecino. El peatón devuelve el saludo con la mano y cierta sensación amistosa se apodera de él, si no se ha asustado. 

Hay otro final en el que el peatón blasfema y levanta el dedo índice. Suele depender de la distancia. Cuando es el peatón el que saluda con la mano al cruzar de manera incorrecta, la sonrisa se convierte en mueca.

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